bodega amprius

 El Matarraña

AMPRIUS

Donde la Tierra Guarda Memoria

En el corazón del Matarraña, entre colinas que respiran silencio y piedra, se alza la masía de AMPRIUS. Rodeada de viñedos plantados en 2005, su historia no se mide en siglos, sino en compromiso. Más de veinte años de raíces firmes en un terreno de secano, donde la vid lucha y se fortalece. El suelo, pobre y exigente, se convierte así en virtud: cuanto más dura es la tierra, más puro es su fruto.

Aquí, el clima dibuja su propio carácter. No hay una marcada influencia mediterránea, sino un microclima único creado por el Cierzo —el viento del norte que limpia y enfría— y por los Puertos de Beceite, que actúan como muralla natural frente al mar. Este contraste de vientos, alturas y temperaturas da forma a un vino con identidad, elegancia y equilibrio.

Pero AMPRIUS no solo pertenece al presente. Bajo sus campos descansan vestigios de los antiguos pueblos celtíberos, que veneraban la tierra como un ser consciente y sagrado. Alrededor de la masía aún reposan túmulos antiguos, guardianes silenciosos de una cultura que veía en la cosecha un acto ritual.

De esa herencia nace nuestro símbolo: la hoz celta, herramienta y emblema. En la antigüedad cortaba el fruto y abría el ciclo de la vida; hoy, representa la unión entre tradición, respeto y transformación. Su forma, sencilla y poderosa, resume lo que somos: una bodega que honra el pasado para dar sentido al presente.

AMPRIUS es más que un lugar donde se elabora vino. Es la alianza entre el hombre y la tierra, entre la historia y el futuro, entre el esfuerzo y el alma.
Cada vendimia renueva ese pacto, recordándonos que el vino no nace solo de la vid, sino del respeto hacia lo que la hace posible.

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